Reserva tu Cita

con Lidia Rodríguez
En caso de que no puedas asistir a la cita que has reservado por una causa justificada y comunicándolo con 24 h. de antelación podrás reagendar tu cita.

¿Cuánto dura y cuesta una sesión de terapia?

Cada sesión tiene una duración de 60 minutos (la primera suele ser un poco más larga). 

El precio es de 65€, que se abona tras cada sesión (o con antelación si reservas por la web y para las sesiones online)

¿Cómo sé si mi problema es suficiente como para acudir a terapia?

No se trata de si el problema es “suficiente” o no, sino de si hay algo en tu vida que no está funcionando como te gustaría o que te genera malestar.

También puede ser un espacio para entenderte mejor y generar cambios más profundos. 

¿Cuánto tiempo tendré que estar en terapia?

No hay un tiempo cerrado, ya que cada proceso es diferente.

Hay procesos más cortos y otros más largos, pero lo importante poder darle continuidad para que haya cambios reales, no solo alivio puntual. 

¿Cómo puedo solicitar una cita o resolver cualquier otra duda que no está aquí recogida?

Puedes consultar la disponibilidad a través de la agenda online.

Si no hay huecos disponibles o prefieres escribirme directamente, puedes contactarme por Whatsapp al 644 110 070. 

En ese caso, te agradezco que me cuentes brevemente el motivo de consulta y tu disponibilidad horaria, para poder orientarte mejor.

Si en ese momento no hay disponibilidad, puedo tenerte en cuenta para próximas citas o avisarte cuando se libere algún hueco.

Para confirmar la cita, se solicita un pago de 20€ que se descuenta del precio de la sesión. En las citas reservadas a través de la web, la sesión se abona por adelantado.

En las siguientes sesiones, el pago se realiza de forma habitual tras cada sesión.

En caso de las citas reservadas mediante pago previo o reserva, el importe no se devuelve si la cancelación se realiza con menos de 24 horas de antelación. 

¿Cuál es la frecuencia con la que debo acudir a terapia?

Al principio, las tres primeras sesiones son semanales. Esto nos permite entender bien lo que está pasando y sobre todo ir creando un vínculo seguro y de confianza con mayor rapidez que facilitará la implicación en la terapia, al tenerla mucho más presente, lo cual es imprescindible para que esta funcione. 

Después, lo habitual es pasar a una frecuencia quincenal

Y más adelante, cuando el proceso esté más asentado, podemos espaciar las sesiones a mensuales como seguimiento

En algunos casos, si la persona lo necesita está en un momento más intenso, podemos mantener una frecuencia semanal durante más tiempo.